domingo, julio 17, 2005

Reflexiones desde la soledad

Hola querido lector, ¿Alguna vez te has encontrado con una persona que ha abierto una puerta en tu corazón, provocando que todo aquello que era blanco y negro se transformara en un mundo de color, y después te abandonara, cerrando la puerta tras de si, volviendo a dejarte solo en la mas absoluta oscuridad y soledad?, yo si.

La verdad que duele, y mucho, el desear la amistad de alguien y no ser correspondido. Pero lo que es más doloroso es anhelar dicha amistad y encontrar el valor suficiente para decirle a esa persona lo que sientes y obtener la mas absoluta indiferencia como respuesta, ya que había cosas que te hubiera encantado oír y que nunca escucharás de esa persona.

Tal vez Dios quiera que conozca a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozca sepa ser agradecido por ese maravilloso regalo. Pero lo que no sabe Dios es que yo he creído conocer a esa persona correcta, un maravilloso regalo como persona, alguien que ha significado algo en mi vida durante un corto espacio de tiempo, pero que al final desgraciadamente me he dado cuenta que no era para mi y tengo que dejar marchar, algo que no deseo.

Cuentan que cuando una puerta se cierra, otra se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerró, que no reparamos en la que se ha abierto frente a nosotros. También es cierto que no nos percatamos de lo que tenemos hasta que lo perdemos, de la misma forma que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos. Es el pensamiento positivo en el que hay que concentrarse en estos momentos para salir adelante, mirando al mañana, pretendiendo de esta manera no abrir mas las heridas de tu alma, viejas y nuevas.

Pero lo que tampoco hay que perder es la esperanza, en esta vida hay que ser constante y perseverar en el intento hasta llegar a la meta, nunca hay que decir adiós si todavía quieres tratar con la persona deseada, no hay que darse por vencido si sientes que puedes seguir luchando, ya que comentan que la amistad le llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que aun cree, aunque haya sido traicionado, aunque antes haya sido lastimado.

Seguramente estoy viviendo esta amistad fracasada con mucha persistencia, y creo que me va a costar superarlo, porque la persona culpable de dicho sufrimiento lo merece. El estado de animo es como si hubiese enviudado, recordando en muchos momentos del día todo lo vivido con ella, lo que seguramente me impide mirar hacia delante, que es lo que debo de hacer, pasando hoja pero sin olvidar y cerrar nunca la puerta de la esperanza, ya que como dije antes esta no se debe perder.

Solo espero y deseo que los sentimientos expuestos no hayan confundido a dicha persona, ya que lo que mi corazón anhela es no perder el contacto, consolidar los pequeños lazos que hayan nacido durante este tiempo, sobre todo si ella quiere, ya que lo ultimo que pretendo ser es un agobio para ella.

Dicen que lo que siento es amor, pero en realidad es mas bien tristeza infinita y rabia no por el abandono, si no por el posible olvido, ya vivido en otras ocasiones, además de miedo al vació....a la soledad. Siento que me estoy atraganto con tantas palabras y sentimientos que aun siguen en mi interior y que no supe ni logre expresarle en su totalidad en su momento, y que solo espero algún día pueda hacerle saber.

Lo único que me queda es una profunda añoranza de los buenos momentos vividos con esa persona que se quedo con mis ilusiones y expectativas, las cuales se fueron desmoronando al mismo tiempo que nacía dentro de mi un temor incontrolable a la incertidumbre del futuro.

La verdad que en estos instantes no se que hacer, si hacer caso a lo expresado en otras reflexiones anteriores : “vale mas la lagrima de un valiente, que arrepentirse de aquello que no hiciste”, o quedarme esperando a imagen y semejanza de un libro, que cerrado, es un amigo que espera, y olvidado un alma que llora y perdona.
Dicen que para salir del laberinto de la añoranza es saber darse por vencido, pero es algo que una parte muy grande de mi ser se niega a hacer, no quiero sepultar mis ilusiones ni despedirme de una posible amistad.

La tristeza y la soledad son compañeras de viaje que me han acompañado y acompañan con fidelidad durante gran parte de mi travesía por esta vida, a las que durante los últimos meses se han acoplado la alegría y la ilusión, pero desgraciadamente por poco tiempo, de hecho vuelvo a estar a solas con mis dos camaradas inseparables.

Estoy dedicando muchos esfuerzos a esconder a los demás mi corazón destruido, transformándolo en un escudo impenetrable e intentar que no se den cuenta de lo que siento y por lo que estoy pasando, pero sin resultados positivos, afectando de manera ostensible a mi relación con los demás.

2 Comments:

At domingo, febrero 14, 2010 6:23:00 a. m., Blogger eroos said...

lei tu relato y en unas cosas voy de acuerdo saludos

 
At martes, agosto 31, 2010 10:49:00 p. m., Anonymous HYHC said...

Me identifico con tu reflexion, el silencio e indiferencia nos deja la sensacion de haber causado una mala impresion o haber dado cabida a malos entendidos , no todos tienen el don de reconocer cuando se brinda una amistad verdadera, Un abrazo!

 

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